Por: Joshua Carabajo, Programa de Áreas de Conservación Hídrica Sostenible
En el noroccidente del Distrito Metropolitano de Quito (DMQ), las juntas de agua comunitarias son actores clave en la gestión del recurso hídrico, especialmente en zonas rurales donde el acceso al agua depende de sistemas comunitarios. El Fondo para la Protección del Agua (FONAG) ha trabajado con estas organizaciones fortaleciendo sus capacidades técnicas, organizativas y de gobernanza, promoviendo una gestión integral del agua que responda a las necesidades locales y ambientales.
En 2019, el FONAG realizó un diagnóstico hidrosocial en el noroccidente del DMQ, identificando condiciones de acceso al agua y el estado de los sistemas comunitarios y del servicio provisto por la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento, EPMAPS. A partir de este análisis, se iniciaron acciones en 2020, priorizando juntas con mayores limitaciones técnicas e infraestructura deficiente. En las parroquias de Calacalí, Nanegalito, Nanegal, Gualea, Pacto y Nono se desarrollaron procesos de formación en gobernanza del agua, capacitando a 3.973 personas mediante talleres e intercambios de experiencias. También se brindó asesoría técnica para mejorar la calidad del agua, incluyendo monitoreo, desinfección y cloración adecuada. Las juntas han facilitado el acercamiento con propietarios de predios en zonas de recarga hídrica, lo que permitió la firma de 62 cartas compromiso de conservación, restauración y apoyo a actividades productivas sostenibles.
Desde 2024, el FONAG y EPMAPS ejecutan el proyecto “Protección, recuperación y conservación de fuentes de agua de consumo humano para el DMQ”, con enfoque de Gestión Integrada de Recursos Hídricos. Este proyecto, con duración de cinco años, involucra a prestadores comunitarios y propietarios de tierras en acciones de conservación, recuperación y fortalecimiento de capacidades locales. Durante el primer año, se trabaja con juntas del noroccidente en medidas de protección de fuentes, mejoras en captación y promoción de actividades sostenibles en zonas donde no es viable una conservación total.
El trabajo articulado entre el FONAG y las juntas de agua del Noroccidente del DMQ evidencia la relevancia de los modelos de gestión comunitaria en la protección de los recursos hídricos y en el fortalecimiento de la seguridad hídrica local. Los avances en gobernanza, calidad del agua y conservación territorial reflejan el potencial transformador de estas organizaciones en contextos rurales. Sin embargo, persisten desafíos estructurales que limitan la sostenibilidad de estos procesos, entre ellos: la creciente presión del cambio climático sobre las fuentes hídricas, el avance de actividades extractivistas que comprometen la integridad de los ecosistemas, y una institucionalidad debilitada en materia de gestión del agua a nivel
nacional, caracterizada por vacíos normativos, fragmentación de competencias y escasa articulación intersectorial. Superar estos retos requiere el fortalecimiento de políticas públicas inclusivas, el reconocimiento del rol estratégico de los prestadores comunitarios y la consolidación de mecanismos de cooperación multiactor que garanticen una gestión integrada, equitativa y resiliente del recurso hídrico.



