Transición de vegetación exótica a nativa

May 14, 2026

Por: Willian Benavides, Programa de Recuperación de la Cobertura Vegetal 

Las especies exóticas son especies, de animales, plantas o microorganismos no nativos de un espacio geográfico como producto de una actividad humana o natural. 

En el Ecuador gran parte de las políticas de reforestación han impulsado la utilización de especies exóticas como medida para reducir la deforestación y suplir la demanda de madera, especialmente en el callejón interandino durante el siglo XIX. Sin embargo, el reemplazo de bosques nativos por plantaciones, bien sean de carácter productivo o con fines de conservación-protección, ha generado tres principales debates: el efecto sobre la biodiversidad, los suelos y los recursos hídricos (Cavelier et al., 1999).

En el ámbito geográfico del FONAG, al 2025, existen 8530,21 ha con plantaciones forestales comerciales, mientras que, a nivel de áreas de interés hídrico 3832,95 ha.  Las plantaciones forestales son una superficie arbolada que se obtiene de forma artificial por plantación de especies nativas o exóticas, que tienen los mismos años de vida y presentan una separación homogénea. Su objetivo es la obtención de productos madereros y no madereros (Subsecretaría de Producción Forestal – MAGAP, 2015).  

En las AIH las especies exóticas más representativas son Eucalyptus globulus Labill., Eucalyptus saligna Sm., Pinus radia D. Don y Pinus patula Schltdl. & Cham. A menudo, el cultivo de pino y eucalipto ha generado controversia sobre el posible impacto en los recursos hídricos. Por ejemplo, entre los siglos XVII y XIX surgió la idea que el eucalipto agota el agua del suelo cuando su cultivo se utilizó para reducir la salinidad del suelo mediante áreas inundadas en países de Europa, África y Oriente Medio (Teketay, 2000, Dessie y Erkossa, 2024, Zerga et al., 2021; citado por Medeiros et al., 2025). 

Los efectos hidrológicos de las especies exóticas como el pino y el eucalipto han sido ampliamente documentados, sin embargo, estos no son uniformes en todos los contextos. Drake et al (2012), por ejemplo, señala que, las especies como E. globulus, tienden a utilizar más agua que las especies empleadas en otros usos de la tierra gestionados, como pasturas y cultivos 

anuales, porque son de raíces profundas y perennes, por lo que pueden aprovechar el agua disponible almacenada en el perfil del suelo durante todo el año. Sin embargo, Calder (1986) señala que los patrones de enrizamiento pueden variar considerablemente entre especies y sitios.

Buytaert et al. (2007), estudiaron el impacto de la forestación con Pinus patula en el rendimiento hídrico y se compararon con la práctica más común de pastoreo intensivo y cultivo de papa en cuatro microcuencas de la cuenca del río Paute en el sur del Ecuador. Los resultados indican que la forestación con P. patula reduce el rendimiento hídrico en aproximadamente un 50%, o un promedio de 242 mm año -1. Una reducción del suministro hídrico, especialmente del caudal base como consecuencia de la forestación, puede comprometer la disponibilidad y seguridad del recurso hídrico.  

En la misma línea, Bosch y Hewlett (1982) concluyen a partir de 94 estudios de cuencas comparativas, que las plantaciones de pino y eucalipto causan en promedio una reducción de 40 mm en escorrentía anual por cada 10% de cambio en cobertura respecto a pastos, mientras que, la reducción causada por bosques templados de madera dura es menor, 25 mm en promedio. Uno de los mecanismos más importantes que explican estos cambios es la evapotranspiración. El consumo de agua reduce la cantidad de agua disponible para la escorrentía y la recarga de acuíferos. 

Estos resultados confirman el papel de la cobertura vegetal en la regulación del ciclo hidrológico y destacan la importancia de integrar sus efectos en la gestión de los recursos hídricos. El Distrito Metropolitano de Quito depende de las cuencas altoandinas, cuyos ecosistemas abastecen de agua a más de tres millones de personas y regulan el ciclo hidrológico. En este contexto, en el 2025, el FONAG con el apoyo de Nature for Water  evaluaron una Solución Basada en la Naturaleza que consiste en reemplazar plantaciones de eucalipto y pino por vegetación nativa en las cuencas del Pita, San Pedro y Guayllabamba Alto. Esta transición incrementa el caudal medio anual, mejora el caudal mínimo, favorece la recarga de acuíferos y fortalece la resiliencia climática, además de reducir en un 99% las áreas con alta susceptibilidad a incendios y mejorar la biodiversidad y la conectividad ecológica. 

Desde el punto de vista económico, incluso una implementación parcial genera beneficios superiores a la inversión, con un retorno aproximado de USD 1,4 por cada dólar invertido, principalmente por el aumento en la producción de agua potable y otros co-beneficios ambientales. En conjunto, esta medida representa una estrategia viable y estratégica para fortalecer la seguridad hídrica, la resiliencia ecológica y el bienestar social, aunque requiere superar desafíos institucionales, técnicos y sociales para su implementación efectiva.