Recuperación de 500 hectáreas de páramo EPMAPS y FONAG consolidan la recuperación del páramo para la Junta de Agua de Cucupuro

May 13, 2026

Por: Gissela Cola – Comunicación EPMAPS 

A poco más de una hora de Quito, el asfalto termina y empieza un camino empedrado en ascenso. Desde el centro de El Quinche hay que avanzar media hora más por una vía secundaria que se estrecha y se empina hasta llegar a los páramos de la Hacienda Monteserín. El aire sopla fuerte: frío, delgado, cortante. El pajonal se inclina con el viento y el horizonte andino se abre en un azul limpio que contrasta con el verde profundo de los sembradíos que se van quedando en el camino. 

En estas alturas, donde se originan las vertientes que abastecen a comunidades rurales, la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps-Agua de Quito), a través del Fondo para la Protección del Agua (FONAG), mantiene desde 2024 un acuerdo de conservación con los propietarios del predio. La hacienda tiene dos mil hectáreas; quinientas están bajo conservación por un periodo de diez años. El convenio establece el cercado del área, la colocación de señalética y la ejecución de un plan de restauración progresiva enfocado en recuperar la funcionalidad hídrica del ecosistema. 

El área intervenida fue utilizada durante años para ganadería extensiva. La presión del pastoreo redujo la cobertura vegetal a pajonal abierto, con escasa presencia de especies nativas capaces de retener humedad y estabilizar el suelo. Esa condición afecta directamente la capacidad de recarga. Por ello, en 12 hectáreas priorizadas se ejecuta un proceso de restauración que prevé la siembra de 10.000 plantas nativas altoandinas hasta finales de marzo: puchacaliapiquilpucacha y chachacomo. Son especies adaptadas a condiciones extremas que permiten disminuir la escorrentía, mejorar la infiltración y fortalecer la regulación natural del caudal. 

Gissela Chiquin, coordinadora del programa de recuperación de cobertura vegetal del FONAG, explica que la intervención forma parte de una planificación técnica que identifica zonas estratégicas de recarga. “No se trata solo de sembrar plantas, sino de restaurar la capacidad del páramo para almacenar y regular agua. Esta área alimenta la vertiente Sumayacu, que es la fuente matriz de varios sistemas comunitarios”, señala. De esa vertiente dependen nueve comunidades del sector, cuatro ubicadas dentro del Distrito Metropolitano de Quito. El trabajo se articula al Plan de Fortalecimiento de las Juntas Administradoras de Agua Potable y Saneamiento (JAAPS), mediante el cual EPMAPS y el FONAG acompañan procesos de protección de fuentes, mejoramiento de captaciones e infraestructura y fortalecimiento organizativo.

En estos territorios, las juntas administran sistemas autónomos cuyo funcionamiento está directamente vinculado al estado ecológico del páramo. 

La comunidad reconoce que la ganadería extensiva no es compatible con la conservación de largo plazo en zonas de recarga. Por ello la comunidad analiza alternativas económicas como el fortalecimiento del turismo rural y de naturaleza, que permitan reducir gradualmente la presión sobre el ecosistema sin afectar los ingresos locales.  

El 20 de febrero, nueve comuneros participaron en la minga de siembra. La jornada refleja el esquema de corresponsabilidad del proyecto: la institucionalidad aporta planificación técnica y plantas nativas; la comunidad pone mano de obra, vigilancia y compromiso a largo plazo.  

Mirian Arteaga, integrante de la Junta de Agua Cucupuro, que agrupa a las comunidades San Antonio de Cucupuro y San Vicente, explica que en época seca el caudal disminuye y deben aplicar racionamientos. “En verano baja bastante el agua y ahí es cuando empezamos a repartir por horas”, comenta. Por eso, añade, la siembra es una inversión directa en su propia seguridad hídrica: “Si cuidamos el páramo, siempre vamos a tener el agüita. De eso depende nuestra vertiente”. 

La recuperación de cobertura vegetal en Monteserín constituye una medida estructural para asegurar la disponibilidad de agua en el mediano y largo plazo. Al incrementar la infiltración, reducir la erosión y estabilizar los caudales, se fortalece la función reguladora del páramo. Es aquí donde inicia el proceso de recarga que, kilómetros más abajo, garantiza el abastecimiento para cientos de personas en esta zona rural del Distrito Metropolitano de Quito.